Revisamos ubicación, tamaño, profundidad, aspecto del tejido, presencia de dolor, secreción, mal olor, inflamación o cambios en la piel.
Buscamos entender si la herida puede estar relacionada con diabetes, problemas de circulación, cirugía, traumatismos, infección, presión u otras condiciones del paciente.
El tratamiento puede variar dependiendo de la fase en la que se encuentra la herida y de lo que necesita para avanzar en su recuperación.
Con base en la valoración, definimos las estrategias más adecuadas para cada caso y damos seguimiento a la evolución del paciente.
El manejo de una herida puede requerir la participación de distintas áreas de salud.
En HeriMed valoramos cada caso de forma individual y, cuando es necesario, nos apoyamos en especialistas para ofrecer una atención más completa.
Según el caso, puede utilizarse como apoyo, especialmente cuando se busca favorecer la oxigenación de tejidos.
Si la herida se relaciona con problemas de circulación, se valora mediante ultrasonido Doppler y de onda continua.
Retiramos tejido dañado y controlamos secreciones con una limpieza adecuada según las condiciones de cada paciente.
Existen diferentes tipos de apósitos. En HeriMed seleccionamos el más adecuado según la fase, humedad, profundidad y características de la herida.
Aplicamos larvas de grado médico para eliminar tejido muerto de forma segura, según la valoración de la herida.
Cuando la condición de la herida lo requiere, pueden realizarse procedimientos menores con anestesia local.
Puede emplearse como apoyo terapéutico para estimular la reparación de tejidos y reducir la inflamación .
Utilizamos apósitos, soluciones, geles y estrategias seleccionadas de acuerdo con las necesidades de la herida. El objetivo es favorecer un ambiente adecuado para la cicatrización y atender las condiciones específicas de cada caso.
Los tratamientos se adaptan al tipo de herida y a las condiciones de
cada paciente. En HeriMed valoramos diferentes tipos de heridas para definir el manejo más adecuado.
Estas heridas suelen presentarse en piernas o tobillos y pueden estar relacionadas con várices, hinchazón o problemas de circulación venosa.
Atendemos heridas ocasionadas por cirugía, golpes, traumatismos, accidentes, diabetes, insuficiencia arterial o insuficiencia venosa.
El manejo de una úlcera venosa o varicosa depende de su evolución, la condición de la piel, la presencia de infección, el estado circulatorio y otros factores del paciente.
En HeriMed pueden utilizarse diferentes estrategias de manejo, como limpieza de la herida, apósitos especializados, evaluación circulatoria, control de humedad, seguimiento clínico y apoyo con otras alternativas cuando el caso lo requiere.
Cada tratamiento se define según el origen, evolución y necesidades de la herida.
Buscamos orientar al paciente sobre cuidados que pueden ayudar a reducir una recaída.
Agenda una valoración para identificar la posible causa de la herida